El junior blanco asalta La Nevera

Hoy debuta en nuestras crónicas otro de nuestros equipos y lo hace de una manera especial, tras ganar en una de las canchas con más solera de la competición y con el partido contado desde el punto de vista de uno de sus principales representantes: el entrenador, Alberto Núñez.

Foto de equipo

Estudiantes F 38 – 55 CB Ciudad de Móstoles.

El partido correspondía a la antepenúltima jornada del grupo C de descenso. Nos presentamos con un par de bajas debido a un viaje de fin de curso, concretamente las del poste García y el base Gallardo, además de la sempiterna ausencia de López por lesión. Pero aun así, teníamos muchas ganas de ganar al cuarto clasificado, también mermado por las bajas, ya que contaron únicamente con siete jugadores, y asaltar el fortín de La Nevera.

En el primer cuarto, como viene siendo habitual en nuestra temporada, salimos medio dormidos y con un porcentaje horrendo en el tiro, aunque lo suplimos con nuestro nivel defensivo, donde sí estuvimos muy incisivos, algo en lo que trabajamos mucho durante la semana. En este periodo nos nutrimos de las penetraciones de Carlos Mayo y poco más, pero gracias a que el Estu estuvo bastante errático en el tiro nos permitió irnos cinco puntos arriba al final del mismo.

El segundo cuarto fue un caos: nadie hablaba en defensa, lo que provocó más de un desajuste y tiros liberados de los jugadores locales y, además, éramos incapaces de frenar a su número 14, un auténtico jugón, que se echó a su equipo a la espalda y, unido a que seguíamos muy desacertados en ataque, hizo que nos fuéramos uno abajo al final del primer tiempo.

En el descanso las arengas y un par de gritos, hicieron que saliéramos con una buena predisposición en el tercer cuarto. El número 14 estudiantil seguía tremendamente acertado y mantuvo a su equipo en el partido, junto a la zona con la que nos defendieron durante todo el encuentro. Zona que sólo supimos atacar cuando nos dio por empezar a pasar, penetrar, sacar e invertir hasta que obtener la ventaja. Además, Carlos Nieva hizo un trabajo defensivo excepcional desgastando a su mejor jugador, consiguiendo llegar al comienzo del último cuarto seis arriba en el luminoso.

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Anthony de la Cruz, uno de los destacados.

Los primeros minutos del último periodo fueron los más lúcidos por nuestra parte: corrimos, defendimos, penetramos y tiramos. Nuestros chicos, mucho más frescos, subieron el ritmo de juego y supieron aprovechar las ventaja, terminando de desgastar al rival con una presión a todo el campo. Anthony, muy enchufado en este cuarto, hizo que superáramos la barrera de los diez puntos y, entonces, empezamos a madurar los ataques y jugar un poco más pausado, sentando a los más habituales y cerrando el partido con la gente de banquillo que, mucho más frescos, acabaron dando la puntilla a un cansado Estudiantes.

Caben destacar las narices que le echamos cuando se empezaron a torcer las cosas y la posterior reacción del equipo, en la que la defensa fue la clave, junto a la búsqueda de las penetraciones ante el desacierto en el tiro exterior. Aunque debemos mejorar la salida a los partidos, ya que solemos hacerlo muy perdidos, además de conseguir más acierto en nuestro lanzamiento de fuera de la zona y tratar de cerrar mejor el rebote. Fue un partido con claroscuros, pero que tenemos que tomar por lo que es, una importante victoria. ¡Enhorabuena chicos!

Hasta aquí la visión de Alberto sobre el último partido. Ahora, a nuestros chavales les quedan dos partidos importantes por delante. La semana que vienen reciben en casa al líder de su grupo, Covibar Rivas, que les barrió en la ida, para acabar la fase visitando a nuestros vecinos de Villaviciosa de Odón. ¡Suerte cracks!

Categories: Crónicas

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